340 municipios en alerta roja: Colombia enfrenta una doble crisis por incendios y terremoto
Por: Redacción Paragrafo
14 agosto, 2026

Mientras las autoridades nacionales y territoriales todavía atienden las consecuencias del fuerte sismo del lunes, Colombia lidia con una segunda emergencia de gran magnitud: 340 municipios están en alerta roja por incendios forestales. Los focos avanzan sin tregua, con especial intensidad en Tolima, Cesar, Norte de Santander y Antioquia, y amenazan además a Cundinamarca, Nariño y Cauca.
De acuerdo con el Ideam, el país ya atraviesa el fenómeno de El Niño, que eleva las temperaturas y reduce las lluvias. La entidad estima que existe una probabilidad del 90 % de que persista hasta el primer trimestre de 2027 y de que alcance una intensidad “muy fuerte” entre octubre y diciembre de este año. Ese panorama anticipa una presión aún mayor sobre los ecosistemas y la capacidad de respuesta de los departamentos.
El impacto ya se siente con fuerza en el Tolima, donde el último balance oficial contabiliza 36 incendios activos y más de 10.000 hectáreas afectadas, concentradas principalmente en San Luis y Guamo. En esa zona trabajan bomberos, organismos de socorro, el Ejército y la Policía, esta última con aeronaves en el terreno. Ortega, Melgar, Honda, Chaparral, Carmen de Apicalá, Valle de San Juan y Piedras también reciben apoyo aéreo. Alvarado, mientras tanto, permanece bajo declaratoria de calamidad pública.
El nuevo director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), David Santiago Tamayo, aseguró que la situación se está atendiendo. “Los incendios forestales en Tolima y Quindío se vienen extinguiendo con apoyo de la Fuerza Aeroespacial. Varios ya están extintos y otros están muy cerca de ser controlados. Queremos generar un parte de tranquilidad, aunque la prioridad es la atención de la emergencia (del terremoto)”, dijo el funcionario.
En el aeropuerto Perales, los bomberos aeronáuticos realizan una labor clave para sostener las operaciones. Wilson Guerrero, uno de ellos, explicó que el equipo disponible permite cargar cerca de 400 galones de agua en un minuto y medio para abastecer a las aeronaves que combaten el fuego. “Es bastante preocupante la cantidad de incendios que hemos tenido y desde acá también hemos atendido varios”, relató.
La Gobernación del Tolima advirtió que la situación “sigue siendo crítica” y que el departamento permanece en alerta máxima, aunque destacó que la articulación institucional y el apoyo aéreo han permitido contener las llamas en los puntos donde la emergencia exige una respuesta inmediata.
Pero la crisis no se limita al Tolima. En el Cesar, la gobernadora Elvia Sanjuán informó que, si bien se controlaron las conflagraciones en Pueblo Bello, Manaure y San Diego, persisten focos críticos en Curumaní, Chiriguaná, Santa Isabel y Poponte. Ante la magnitud, la Gobernación activó un Pelotón de Atención de Desastres desde Chiriguaná.
La bancada de congresistas del Cesar envió una carta al director de la UNGRD para advertir que la situación representa “una grave amenaza para el medio ambiente del departamento” por la pérdida de cobertura vegetal y árboles, así como por la contaminación derivada de las conflagraciones. En la misiva, los congresistas reconocen que el país atraviesa “un difícil momento” tras el terremoto, pero insisten en que las comunidades cesarenses “no pueden quedar en segundo plano”. Por eso proponen activar una sala de crisis nacional que coordine la respuesta y solicitan apoyo aéreo, recurso humano, bomberos y brigadas forestales adicionales.
En Norte de Santander, las llamas ya consumieron más de 400 hectáreas en la zona rural de Ocaña y avanzan por varias veredas, con riesgo de extenderse hacia el municipio de San Calixto. La representante a la Cámara Diana Riveros aseguró que las capacidades locales están al límite y pidió apoyo aéreo urgente del Gobierno Nacional para contener el fuego.
Con un país partido entre la atención del sismo y una temporada de incendios que no da tregua, las autoridades insisten en la necesidad de reforzar la respuesta institucional. La alerta sigue encendida en más de una tercera parte de los municipios del territorio nacional, y la incertidumbre por El Niño prolonga el riesgo durante los próximos meses.
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