¿Por qué el gobierno De la Espriella no ha aceptado la ayuda humana ofrecida por México, China, El Salvador y hasta la ONU?
Por: Redacción Paragrafo
12 agosto, 2026

A tres días del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el centro de Colombia el lunes, el gobierno de Abelardo de la Espriella no ha presentado ninguna solicitud formal de asistencia internacional, a pesar de que al menos cuatro países y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) han ofrecido equipos de rescate, médicos y toneladas de suministros. La demora, según fuentes consultadas, responde a una combinación de vacíos administrativos heredados de la transición presidencial y a la falta de un decreto que declare la emergencia nacional, paso indispensable para activar los canales diplomáticos.:
El embajador de China en Colombia, Zhu Jingyang, fue el primero en alzar la voz: “Esperamos que el gobierno colombiano dé a conocer de inmediato el nombre del funcionario y su enlace oficial para coordinar la asistencia internacional”. Horas después, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó que su país tiene listo un contingente de 255 militares, binomios caninos y 8,4 toneladas de equipo, pero “estamos esperando la solicitud formal”. El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, también se pronunció en redes sociales, mientras que Jens Laerke, portavoz de la Oficina de la ONU para Asuntos Humanitarios, aseguró que el sistema está preparado para actuar “en cuanto llegue el pedido”.
La parálisis tiene raíces estructurales. De la Espriella asumió el poder el viernes anterior al sismo, y el lunes –primer día hábil– aún no había posesionado a los directores de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) ni de la Unidad Nacional de Protección (UNP). Ambas entidades operaban con encargados del gobierno anterior, sin un empalme formal. “No existe un cuello de botella más peligroso que la falta de coordinación entre Cancillería y la UNGRD en medio de una catástrofe”, advirtió la internacionalista Sandra Borda.
El consultor en gestión de riesgos Jaime Enrique Gómez Zapata explicó que el sistema colombiano funciona por escalas: municipio, departamento y nación. Solo cuando se supera la capacidad nacional se activa la solicitud internacional, que debe canalizarse a través de la Cancillería. Para ello, es indispensable un decreto presidencial que declare la emergencia nacional, documento que –según fuentes – aún está en proceso de expedición. “Sin ese decreto no hay llamamiento formal, y sin llamamiento no hay ayuda oficial”, resumió Gómez.
Una excepción notable es la llegada de un equipo de respuesta de Estados Unidos, que opera por iniciativa propia y gracias a la cercanía entre De la Espriella y la administración de Donald Trump. Sin embargo, el resto de las ofertas –incluidas las de México, China, El Salvador y la ONU– siguen en espera. Mientras tanto, los equipos de rescate colombianos trabajan contrarreloj para localizar sobrevivientes entre los escombros, y la comunidad internacional observa con creciente preocupación la lentitud burocrática.
El gobierno de De la Espriella no ha emitido pronunciamientos oficiales sobre el retraso. La pregunta que flota en los pasillos de la Cancillería y en las redes sociales es una sola: ¿cuántas vidas podrían salvarse si la ayuda ya estuviera en el terreno?
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