Estudio de la Universidad de Antioquia revela inconsistencias sobre datos del Dane sobre empleo en 2025

Por: Maria Jose Salcedo

16 junio, 2026

Estudio de la Universidad de Antioquia revela inconsistencias sobre datos del Dane sobre empleo en 2025

Una investigación realizada por la Universidad de Antioquia (UdeA) abrió un nuevo debate sobre la situación real del empleo formal en Colombia, al encontrar diferencias significativas entre las cifras reportadas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) y los registros oficiales de aportes al sistema de seguridad social.

El estudio, desarrollado por el economista Edwin Esteban Torres Gómez y el Grupo de Investigaciones de Macroeconomía Aplicada de la Facultad de Ciencias Económicas de la UdeA, concluye que ambas fuentes ofrecen panoramas distintos sobre la evolución del mercado laboral colombiano, particularmente en lo relacionado con la formalidad laboral.

Mientras las estadísticas del Dane indican que durante el último año se habrían creado cerca de 814.000 empleos formales en el país, los registros administrativos de la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (PILA) muestran un comportamiento contrario. Según esta base de datos, Colombia habría perdido más de 170.000 empleos formales en el mismo periodo.

La investigación, titulada “¿Tenemos más o menos formalidad laboral? La historia con las cifras del DANE versus los registros de pago de seguridad social”, comparó los resultados de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH), utilizada por el Dane para medir el mercado laboral, con la información de afiliación a salud y pensión administrada por la Unidad de Gestión Pensional y Parafiscales (UGPP).

De acuerdo con los investigadores, mientras los indicadores oficiales reflejan una reducción sostenida del desempleo y una disminución de la informalidad, los registros de la PILA evidencian una desaceleración en el número de trabajadores afiliados al sistema de seguridad social. Incluso, los datos administrativos muestran una variación anual negativa del 1,35 % con corte a febrero de 2026.

La inquietud académica surgió al identificar una aparente desconexión entre el comportamiento general de la economía y el crecimiento reportado del empleo formal. Según explicó Torres, algunos indicadores económicos mostraban una expansión moderada de la actividad productiva, mientras las estadísticas laborales reflejaban aumentos mucho más acelerados en la ocupación formal.

Al contrastar ambas fuentes, los investigadores encontraron que las diferencias comenzaron a hacerse más visibles desde 2022 y se profundizaron a partir de mediados de 2024. El estudio señala que, mientras el Dane reportaba tasas de crecimiento cercanas al 4,6 % en el empleo formal, los registros administrativos reflejaban incrementos de apenas 0,9 %.

La brecha persistió incluso al aplicar metodologías comparables centradas en trabajadores que efectivamente realizan aportes a salud y pensión. Para febrero de 2026, por ejemplo, el Dane registró un crecimiento anual del empleo formal del 8,2 %, mientras que los datos de la PILA evidenciaban una disminución del 1,3 %.

Los investigadores advierten que estas diferencias van más allá de los márgenes normales de error estadístico y subrayan la importancia de contar con mediciones precisas, debido a que los indicadores laborales son fundamentales para diseñar políticas públicas, evaluar programas gubernamentales y medir variables asociadas al bienestar económico, como los ingresos, la productividad y la pobreza.

La discusión no es exclusiva de Colombia. Organismos internacionales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) han señalado que las discrepancias entre encuestas de hogares y registros administrativos son frecuentes, especialmente en países donde la informalidad laboral mantiene una alta participación dentro de la economía.

El estudio de la Universidad de Antioquia plantea ahora interrogantes sobre cuál de las dos fuentes refleja con mayor precisión la realidad del empleo formal en Colombia y abre un debate sobre la necesidad de revisar los mecanismos de medición utilizados para evaluar el comportamiento del mercado laboral en el país.