Petroleras colombianas giran la mirada a Venezuela tras el paro de exploración impuesto por el gobierno de Petro
Por: Redacción Paragrafo
10 junio, 2026

Las empresas de servicios petroleros de Colombia, golpeadas por la drástica caída de la exploración durante la administración de Gustavo Petro, están evaluando activamente oportunidades de inversión en Venezuela, donde la producción y las exportaciones de crudo registran su mayor repunte desde la imposición de sanciones estadounidenses en 2019. El giro estratégico quedó plasmado en un informe de Bloomberg que señala a la vecina nación como el nuevo destino de los taladros y el talento colombiano.
En mayo, Venezuela exportó 1,25 millones de barriles por día, un aumento del 61 % respecto al mismo mes de 2023 y el tercer mes consecutivo de crecimiento sostenido. Según datos de transporte marítimo analizados por Reuters, el país envió 67 cargamentos, casi duplicando el volumen exportado hace un año. El alivio de las sanciones energéticas, impulsado por la presidenta interina Delcy Rodríguez y respaldado por Washington, ha reactivado la confianza de inversores extranjeros, que amplían sus proyectos de petróleo y gas en territorio venezolano.
En contraste, la actividad exploratoria en Colombia se redujo de 87 pozos en 2022 a apenas 45 en 2023, según Campetrol, la cámara de servicios petroleros. La inversión en exploración cayó más del 40 % entre 2022 y 2025, y la producción nacional se sitúa alrededor de 740 000 barriles diarios, lejos del pico de un millón de barriles que alcanzó hace una década. La escasez de nuevos descubrimientos ha llevado a los operadores a buscar mercados donde la demanda de servicios técnicos siga en alza.
Uno de los casos más emblemáticos es el de Independence Drilling, el mayor contratista de perforación colombiano. Tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero, José Miguel Saab, responsable de operaciones comerciales, recibió una llamada de un contacto venezolano que decía: “Te necesitamos aquí”. La empresa, que cuenta con ingenieros venezolanos que emigraron durante la crisis, respondió rápidamente, considerando la experiencia de su personal como una ventaja competitiva para la reconstrucción del sector energético venezolano.
La relación bilateral se ha reforzado también a través de encuentros sectoriales. En abril, cerca de 1 000 ejecutivos, financieros y abogados de América y Europa asistieron a una conferencia energética en Caracas, mientras Campetrol organizó una delegación de 120 representantes colombianos. Se prevé una segunda visita en octubre, con la participación de perforadores, soldadores y proveedores de servicios de toda Colombia. Álvaro Josué Yáñez, asesor jurídico de la industria petrolera, destacó que “las redes de contactos creadas durante la migración venezolana hacia Colombia son ahora un activo valioso”.
Sin embargo, operar en Venezuela no está exento de desafíos. La escasez crónica de diésel y los problemas recurrentes en oleoductos y refinerías complican la logística de los equipos de perforación. Luis Pacheco, investigador del Instituto Baker de Estudios Energéticos, advierte que, sin un cambio político profundo, la producción venezolana solo podría incrementarse en unos 300 000 barriles diarios en los próximos años, limitando el potencial de expansión para las empresas colombianas.
A pesar de estas incertidumbres, algunos empresarios colombianos ya están apostando por el mercado venezolano. Jaime Gilinski y su hijo Gabriel aumentaron su participación en GeoPark Ltd. a más del 25 % tras una inversión de 107 millones de dólares en marzo. Nelson Castañeda, presidente de Campetrol, afirmó que “no nos iremos de Colombia, pero necesitamos abrir nuevas fronteras; tenemos taladros disponibles que se pueden llevar a Venezuela”. Por su parte, Andrés Ricardo Álvarez, de Magnex, ve la oportunidad como una apuesta a largo plazo: “No es solo extraer y salir, es contribuir a la reconstrucción y quedar arraigados”.
El repunte exportador venezolano llega en un contexto económico mixto: el PIB del país mostró una desaceleración del 2,51 % en el primer trimestre de 2026, y el sector petrolero registró una caída del 2,12 % en el mismo periodo. Aun así, la tendencia al alza de la producción y la apertura a la inversión extranjera hacen de Venezuela un destino atractivo para las petroleras colombianas que buscan revitalizar sus operaciones tras el estancamiento provocado por la política de Petro.
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